¿Quien no conoce a Harada? Si la respuesta es tú, es hora de que la conozcas. Ella es una mangaka bastante famosa en el mundo del yaoi, en especial en los sectores que buscan a la ver crudeza y realismo. Yo, como bien dice el título, la recomiendo, pero ¿Por qué? Ahora mismo haré una lista de razones para que si no te convence una, te concenza otra.
Antes que nada debo advertirte de que si eres sensible y no disfrutas de historias duras y trágicas, este no es tu lugar, pero si le das una oportunidad a esta autora te encontraras no solo con cosas que te revolverán las tripas, sino también el corazón.
Aquí la lista de razones por las que Harada es tan, tan maravillosa (y espeluznante):
- La cantidad de trabajos que tiene. Todos hemos oído alguna vez que calidad y cantidad no son lo mismo, pero para nuestra suerte parece que Harada se pasa esa norma por el forro. Elle suele escribir one-shots, pero escribe muchos y muy variados, así que si un trabajo suyo te sabe a poco siempe vas a tener otro del que disfrutar.
- Sus dibujos. Sus mangas no solo tienen una poderosa narrativa, sino unas imágenes geniales, sus trazos están llenos de intención y exageran solo lo justo para formar y deformar, para ser realista, pero no simplista, pero, sobretodo, para causar un efecto. Y es que ninguno de sus dibujos te va a dejar indeferente y eso te lo prometo. Los cuerpos que dibuja están tan llenos de expresión y vida que me dan escalofrío y los rostros… oh, los rostros… Aquí me faltan las palabras y me sobran las imágenes, por eso dejaré algunas como ejemplo:
4. Los temas que toca. Harada escribe historias muy diferentes sobre temas muy similares y desde géneros que se entremezclan. A veces usa el drama, otras la comedia y siempre llevan un toque de erotismo y horror. Uno podría pensar que tantas cosas juntas forman una amalgama confusa, que si un manga es un género que sea solo de ese porque tantas cosas a la vez no pueden salir bien. Y es cierto que es difícil hacer una mezcla así, pero es un reto que Harada supera y con creces. Esa forma que tiene de, por ejemplo, poner a un personaje en extremo optimista frente a una vida desgraciada (en el manga yamamoto) o de crear no solo a uno sino a dos personajes que son a la vez víctima y abusador (en el manga nii-chan) son formas magistras de calcar la complejidad de la vida y de los seres humanos. Harada escribe sobre situaciones duras y difíciles (escribe sobre violaciones, prostitución, pobreza, pedofilia, suicidio, sobre mafias, familias disfuncionales, relaciones tóxicas, traumas, dependencia emocional, automutilación, etc.) pobre la vida es dura y difícil y porque la complejidad humana no puede reducirse a personajes estereotípicos, a personajes simples con sentimientos claros, a buenos y malos, a héroes y villanos.
5. La forma en la que trata esos temas. Madurez. Esa es la única palabra que necesito para describir la manera en que maneja temas tan delicados. Lo hace con madurez. Muchos fans del yaoi y críticos de este género tienen una queja principal: el yaoi romantiza las violaciones y otras conductas tóxicas (secuestros, dependencia emocional, acoso y comportamientos que van por esta línea). Muchos critican esto por ser inmoral, yo, que creo que el arte no está al servicio de la moral, lo critico porque muchas veces es poco realista y si los personajes no piensan, sienten y actuan como personas la inmersión es mínima y el apego con la historia nulo. Si un personaje se enamora de su verdugo, de su abusador, de su violador o incluso de su asesino, no puede ser de la noche a la mañana y sin expliación alguna. Harada entiende esto y hace las cosas más que bien. Muestra los actos viles como lo que son, no disfraza o edulcora las inmoralidades, tampoco las censura. Es por ese realismo crudo que sus historias nos dan tanto morbo.
Pondré un ejemplo ya para acabar usando el dj de Gintama (uno de muchos) llamado Mienai Kusari. En él uno de los personajes es secuestrado y recluido en una habitación solitaria donde solo tiene la compañía de su abusivo captor, que lo visita solo para hacer uso de él como si fuese un objeto. Durante su estadía ahí podemos ver como la víctima atraviesa diferentes estados de ánimo que pasan por la sumisión iniciándose en la confusión y la ira y terminando en la desesperación. La víctima, acostumbrada a una rutina en la que se aburre y se siente solo hasta que el captor llega, termina asimilando este estilo de vida hasta el punto en que, sin el captor, la soledad le abruma tanto que acaba buscándolo, llamándolo. Desarrolla una enfermiza, pero realista, dependencia emocional hacia la única persona a la que ve mientras está ahí encerrado. Además, cuando Harada dibuja los actos horribles que el captor hace y disfruta, no nos miente sobre cómo se siente la víctima y para explicarlo mejor dejaré una imágen que creo que lo ilustra a la perfección y que cerrará esta recomendación:




